10 septiembre 2012

Descubiertas las moléculas clave involucradas en la formación de recuerdos de largo plazo

ScienceDaily (Sep. 10, 2012) - ¿De qué manera la experiencia de un evento se traduce en un recuerdo al que se puede acceder meses, incluso años más tarde? Un equipo liderado por científicos de la Universidad de Pennsylvania se ha acercado a responder esta pregunta, con la identificación de las moléculas clave que ayudan a convertir los recuerdos de corto plazo en largo plazo. Estas proteínas pueden ofrecer una diana para fármacos que pueden mejorar la memoria, aliviar algunos de los síntomas cognitivos que caracterizan condiciones como la esquizofrenia, la depresión, el Parkinson y el Alzheimer.
 Josué Hawk, investigador postdoctoral en la Universidad de Yale, fue el director del estudio en el Grupo de Neurociencias de Postgrado en Penn. Él trabajó con Ted Abel, Penn's Brush Family Professor de Biología. Otros miembros del equipo de Penn fueron Shane Poplawski, Bridi Morgan, Rao Allison, Sulewski Michael y Brian Kroener. Los investigadores de Penn colaboraron con Angie Bookout y Manglesdorf David del Howard Hughes Medical Institute y la Universidad de Texas Southwestern Medical Center."Hay muchos medicamentos disponibles para tratar algunos de los síntomas de enfermedades como la esquizofrenia", dijo Abel, "pero que no tratan los déficits cognitivos que tienen los pacientes, que pueden incluir dificultades con la memoria. Este estudio busca objetivos más específicos para el tratamiento de los déficits en la cognición ". Publicado en el Journal of Clinical Investigation, el estudio se centró en un grupo de proteínas llamadas receptores nucleares, que han sido implicados en la regulación de una variedad de funciones biológicas, incluyendo la formación de la memoria. Los receptores nucleares son una clase de factores de transcripción, son proteínas que pueden unirse al ADN y regular la actividad de otros genes. Su función reguladora puede ser significativa en la formación de memoria, dado que se requiere la transcripción de genes para activar las memorias de corto plazo en las de largo plazo mediante el fortalecimiento de las sinapsis neuronales en el cerebro. Para identificar cómo esta clase de factores de transcripción participa en la formación de la memoria, el equipo de investigación trabajó con ratones entrenados con un método para crear recuerdos de un lugar y un evento, en el que los animales aprenden a asociar un determinado contexto o un cierto tono con una experiencia concreta. 

Identificando emociones en las expresiones faciales

Aprovechando internet, se reanuda uno de los experimentos menos conocidos llevados a cabo por Charles Darwin, sobre la expresión de emociones... y todos podemos participar.

Las emociones de Darwin en la red


Experimento de Darwin. Cambridge University Library

En 1868, Charles Darwin emprendió un estudio para probar que los humanos, como los animales, tienen un conjunto de expresiones emocionales innatas y universales: un código que usamos para entender y para que nos entiendan los sentimientos.
El Proyecto de Correspondencia de Darwin, cuya tarea es publicar y digitalizar miles de las cartas del científico, está recreando el experimento casi 150 años más tarde, para poner a prueba sus resultados y llamar la atención sobre su contribución a la psicología.

¿Pose o reacciones naturales?

  • Uno de los principales problemas del estudio de Darwin es el hecho de que las expresiones no son naturales
  • La fotografía era un proceso nuevo y era difícil captar movimiento así que las expresiones tenían que ser una pose que se mantenía en la misma posición hasta que la máquina registrara la imagen
  • Hoy en día, los científicos siguen teniendo problemas al tratar de evocar emociones naturales en un laboratorio
El experimento original tuvo lugar en la sala de Down House, la casa de campo de Darwin en Kent, Inglaterra, durante una serie de cenas entre marzo y noviembre de 1868, cuando le pidió a los invitados sus impresiones al ver las fotografías de un hombre con su rostro congelado en una gama de posiciones.
Eso era seguido por un cuestionario que fue distribuido por todo el mundo, uno de los primeras encuestas de la historia.
"El señor Darwin trajo unas fotografías que le tomaron a un francés, con ciertos músculos de la cara del viejo galvanizados, para ver si leíamos bien la expresión que producía el activar esos músculos", escribió uno de los invitados en una carta a su hermana.
El experimento era poco científico para los estándares modernos, por la falta de un grupo de control y porque la muestra era demasiado pequeña. Pero era revolucionario para su época.
"Era típico de Darwin que usara lo que tenía a mano", señala Alison Pearn, del Proyecto de Correspondencia de Darwin.
Usó 11 fotografías en blanco y negro originalmente tomadas por el anatomista francés Guillaume-Benjamin Duchenne, para examinar el movimiento de los músculos faciales.
Según Duchenne, el sujeto era "un hombre viejo y sin dientes, con una cara delgada, cuya apariencia, sin ser precisamente horrible, era más o menos anodina". Su "inteligencia era limitada", añadió.
Duchenne usó electrodos para manipular los músculos de la cara del hombre y crear varias expresiones.
A pesar de que parece estar sintiendo algo de dolor, Darwin escribió más tarde que el hombre era "muy poco sensible", pues sufrió un trastorno médico que le dejó la cara adormecida.

Cerebros Brillantes: ¿Cómo se Hace un Genio?

Susan Polger

Susan Polgar

Es la primera mujer en el mundo "gran maestro" de ajedrez. No nació con un cerebro brillante sino que fue creado a través de una extraordinaria experiencia educativa a la que fue sometida durante su infancia. En esos años memorizó más de 100.000 jugadas. Ahora es capaz de competir en cinco partidas simultáneas y por teléfono, sin necesidad de ver el tablero.


Susan Polgar es la primera mujer en la historia que llega a ser gran maestra de ajedrez. Pero ella no nació con un cerebro brillante sino que éste fue creado por un experimento único que dominó su infancia. Esta es la historia de cómo el entrenamiento produjo un cerebro genial, perfectamente adaptado a la obsesión de toda una vida. Susan nació en Budapest en 1969.
Su padre, Laszlo, era psicólogo. Laszlo tenía la teoría de que el entrenamiento era más importante que el talento innato. Para ponerla a prueba, decidió hacer un experimento con su propia hija, a quien comenzó a entrenar cuando tenía cuatro años. Su elección original era matemática pero Susan descubrió el ajedrez por azar y esto cambió su futuro. El desafío era grande, ya que a comienzos de la década de 1970, ninguna mujer había llegado a ser gran maestra y se pensaba que el cerebro de la mujer no era apropiado para el ajedrez. En este documental de NatGeo se explora también las diferencias entre el cerebro masculino y el femenino. Se cree que los varones usan más el hemisferio derecho del cerebro, mientras que las mujeres tienden a ser pensadoras bilaterales, usando más el izquierdo. Los varones usan "mapas mentales" para encontrar su camino en un laberinto, mientras que las mujeres prefieren una estrategia de navegación verbal. Pero ¿cómo hizo Susan para destacarse en un juego que requiere capacidad espacial y que por ende sería más fácil para los varones? Aparentemente, el intenso entrenamiento al que Susan fue sometida desde niña dejó estampado en su cerebro la estructura del ajedrez. En un caso paralelo, vemos como Mary Ann Sieghart, asistente de redacción del periódico The Times, es incapaz de reconocer algunas de las estructuras más familiares del rostro humano. Mary tiene dañada el área fusiforme facial, el procesador de rostros de un cerebro normal. ¿Tendrá Susan un procesador cerebral similar para las estructuras del ajedrez? Cuando se le hace una tomografía cerebral, se descubre que su cerebro está utilizando el área fusiforme facial para jugar al ajedrez...

Tomado de la página de NatGeo.

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