17 marzo 2012

Los valores culturales fundamentales: el cerebro decide cuándo "venderlos".

The Price of Your Soul: How the Brain Decides Whether to 'Sell Out'
ScienceDaily (Jan. 22, 2012)

Un estudio de neuroimagen muestra que los valores personales -a los que la gente no renunciaría aún cuando se les ofrezca dinero para hacerlo- se procesan en el cerebro de forma diferente que otros valores que sí venderían de buena gana.
"Nuestro experimento encontró que el reino de lo sagrado - sea que se trate de una fuerte creencia religiosa, una identidad nacional o un código de ética - es un claro proceso cognitivo", dice Gregory Berns, director del Centro de Neuropolicy en Emory University y autor principal del estudio. Los resultados fueron publicados en el Philosophical Transactions de la Royal Society.

16 marzo 2012

¿El libre albedrío es una ilusión? Los filósofos experimentales recomiendan no confiar en el instinto 
Por  | December 8, 2011
Scientific American

    Parece obvio para mí que tengo libre albedrío. Cuando acabo de tomar una decisión, digamos, ir a un concierto, siento que podría haber optado por hacer otra cosa. Sin embargo, muchos filósofos dicen que este instinto es equivocado.Según su opinión, el libre albedrío es un producto de nuestra imaginación.Nadie lo tiene o alguna vez lo tendrá. Más bien, nuestras decisiones están determinadas -como resultados necesarias de eventos del pasado- o son al azar
    Sin embargo, nuestras intuiciones acerca del libre albedrío, contradicen este punto de vista nihilista. Aunque,simplemente podríamos descartar nuestras intuiciones como equivocadas. Sin embargo, la psicología indica que hacerlo sería prematuro: nuestras corazonadas a menudo nos colocan bastante bien en el camino correcto [véase "The Powers and Perils of Intuition", de David G. Myers, Scientific American Mind, junio / julio de 2007]. Tanto en filosofía como en ciencia, podemos sentir si hay algo raro con un argumento o un experimento antes de que podamos determinar con exactitud cuál es el problema.
Hacia la cuantificación fisiológica del dolor (¿el fin de los qualia filosóficos?).
A los filósofos les ha preocupado especialmente el problema de los qualia; por ejemplo, cómo explicar la rojez del rojo, o lo doloroso del dolor. La dificultad surge del hecho de que la rojez del rojo o lo doloroso del dolor no puede ser comunicado a otro ser humano con absoluta precisión, de allí que si no se pueden describir sus propiedades de manera inequívoca, resultará algo difícil el intento de explicar esas propiedades en términos reduccionistas. Sin embargo, el artículo de Brown et al. que se presenta a continuación parece señalar el fin de los qualia filosóficos, ya que se ha desarrollado un método para cuantificar el dolor, mediante lecturas de la actividad cerebral que está asociada con el procesamiento del dolor. A continuación, un resumen del artículo de investigación de Brown et al.

Con frecuencia existe dolor en ausencia de lesiones observables, por lo tanto, el patrón oro para la evaluación del dolor ha sido durante mucho tiempo el auto-reporte. La incapacidad de comunicarlo verbalmente puede representar un obstáculo a la hora del tratamiento eficaz del dolor, de allí que los esfuerzos de investigación se han centrado en el desarrollo de una herramienta que evalúe con precisión el dolor sin depender del auto-reporte. Los esfuerzos anteriores no han tenido éxito en la sustitución de auto-reporte con una medida clínicamente válida, basada en la fisiología del dolor. 
 

15 marzo 2012

Los correlatos neurales de la persuasión



La persuasión está presente en la raíz de innumerables intercambios sociales en los que
una persona o grupo se siente inclinado a que otras personas compartan sus creencias,
deseos o intenciones de comportamiento. A continuación, el informe de los tres primeros estudios de resonancia magnética funcionales para investigar las redes neurocognitivas asociadas con sensación de convencer por un argumento. En los dos primeros estudios, los participantes estadounidenses y coreanos, respectivamente, fueron expuestas a un número de mensajes persuasivos textuales.Tanto en el Estudio 1 como en el Estudio 2, la sensación de sentirse persuadido se asoció con una mayor actividad en el surco temporal posterosuperior bilateralmente, el polo temporal bilateral, y la corteza prefrontal dorsomedial. Los hallazgos sugieren un discreto conjunto de los mecanismos subyacentes en el momento en que se produce el proceso de la persuasión, y se refuerza por el hecho de que los resultados fueron replicados en dos diversos grupos lingüísticos y culturales. Además, un tercer estudio que utilizó análisis de regiones de interés demostraron que la actividad neuronal en esta red también se asoció con la persuasión cuando una muestra de participantes de América vieron vídeos basados ​​en mensajes. En suma, a través de tres estudios, dos de ellos los diferentes grupos culturales y con dos tipos de medios de comunicación, la persuasión fue asociada con una de red consistente de ciertas regiones en el cerebro. La actividad de esta red se ha asociado con la cognición social y la mentalización, y es consistente con los modelos de persuasión que hacen hincapié en la importancia del procesamiento cognitivo social para determinar la eficacia de la comunicación persuasiva.


Traducido por Rubén Carvajal Santana de:
http://www.scn.ucla.edu/pdf/Falk%282010%29JCogNeuro.pdf
LIBRO "NEUROCIENCIA SOCIAL: GENES, AMBIENTE, CEREBRO, CUERPO"

Social Neuroscience: Gene, Environment, Brain, Body

Editado por Bruce S. McEwen (Rockefeller University), Huda Akil (University of Michigan), Jack D. Barchas (Weill Medical College of Cornell University), y Mary Jeanne Kreek (Rockefeller University). Volume 1231, August 2011

El entorno social tiene una enorme influencia en la alteración del comportamiento, la función neuroendocrina, la actividad del sistema inmune y la función cardiovascular y metabólica. Mejorar el entorno social tiene un potencial enorme aun sin realizar capaz de alterar la función cerebral y la fisiología sistémica para mejorar la salud física y mental y para prevenir o retrasar el curso de la enfermedad. El objetivo de este libro es avanzar en el conocimiento de las bases neurales que subyacen a las interacciones sociales tanto positivas como negativas, el impacto de estas experiencias sociales en el cerebro y el cuerpo, y para abrir un diálogo entre médicos y científicos básicos para mejorar las opciones de tratamiento para las poblaciones de pacientes y estrategias de intervención para las personas en riesgo. El programa recabó una amplia gama de temas, desde miedo condicionado hasta la aplicación de estrategias de tratamiento en el lugar de trabajo, y está diseñado para vincular estrechamente los avances en sistemas de modelos animales con los estudios en humanos. El volumen pone de relieve las implicaciones de las experiencias sociales y el estrés en la neurociencia básica y la fisiología y el potencial de traslación de dichos hallazgos a la clínica y público en general.

Traducido por Rubén Carvajal Santana de: 
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1749-6632.2011.06154.x/abstract
La sociofisiología hace 25 años: una disciplina que es parte de la Neurociencia social
La sociofisiología fue un término usado en los inicios de la sociología y luego se le usó otra vez hace 25 años para describir las interacciones entre lo "social" y lo "biológico". Los sociólogos han visto tradicionalmente a la biología y al cerebro como una "caja negra", fuera del alcance de su trabajo o sus teorías. Sin embargo, una importante conferencia, inédita en 1986, reunió a científicos sociales y biólogos ganados a la idea de que llevar las conceptualizaciones y enfoques sociológicos, junto con los de la fisiología podrían crear nuevas formas de entender el comportamiento humano. La pregunta integradora de la sociofisiología era doble: ¿cómo los procesos sociales afectan la fisiología del organismo? y ¿cómo esa fisiología alterada afecta el comportamiento social en el futuro? El artículo de la fallecida Patricia Barchas resume aquella conferencia con el objetivo de proporcionar una visión de la historia temprana de la neurociencia social y para demostrar la diversidad de individuos e intereses que estuvieron presentes en el surgimiento de este nuevo campo. La fallecida Patricia R. Barchas organizó y presidió la conferencia.


Traducido por Rubén Carvajal Santana de: 
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1749-6632.2011.06135.x/abstract

Journal Reference:

  1. Annals of the New York Academy of Sciences, Volume 1231, Social Neuroscience: Gene, Environment, Brain, Body pages 1–16, August 2011

La neuroevolución de la empatía

La empatía involucra una amplia gama de sistemas neurobiológicos que no se limitan a la corteza (la ínsula, la corteza cingulada anterior y la corteza orbitofrontal), sino que abarcan al cerebro medio (por ejemplo, la sustancia gris periacueductal) y el tronco cerebral, así como al sistema nervioso autónomo (SNA), el eje Hipófisis-Pituitaria-Adrenales, y los sistemas endocrinos que regulan los estados corporales, las emociones y la reactividad. Esto se concluye a partir de evidencias convergentes en áreas como: 1) la investigación animal, 2) los estudios de imagen funcional en individuos normales, y 3) los estudios de lesiones neurológicas en pacientes.En los mamíferos, el cuidar a otros involucra a los sistemas neurales de la recompensa y del apego social. Sin embargo, la empatía no es exclusiva de los seres humanos, ya que muchos de los mecanismos biológicos de la empatía son compartidos con otras especies, además de los mamíferos. En este aspecto los seres humanos son especiales, ya que poseen un alto nivel de habilidades cognitivas (como la función ejecutiva, el lenguaje y la mentalización) procesadas por la corteza prefrontal, que se superponen a las capacidades, filogenéticamente más antiguas, como las sociales y las emocionales. Tales habilidades cognitivas, evolutivamente más recientes, han ampliado la gama de conductas asociadas a la empatía, y han ampliado su flexibilidad, como en el cuidado y la ayuda a los miembros de otros grupos,  o entre individuos de diferentes especies.

Traducido por Rubén Carvajal Santana, de:
http://home.uchicago.edu/~decety/publications/Decety_ANYAS2011.pdf 
Journal Ref:
Decety 2011 The Neuroevolution of Empathy. Ann. N.Y. Acad. Sci. 1231, p35–45