27 noviembre 2009

Marcapasos cerebral podría servir para tratar la depresión y el síndrome obsesivo compulsivo

El envío de descargas eléctricas en el cerebro a través de un "marcapasos cerebral" ya ha dado lugar a avances espectaculares, como el rescate de un hombre que se encontraba en estado vegetativo durante seis años, sin embargo una nueva investigación podría permitir que esta técnica pueda ser usada como un tratamiento común para trastornos como la depresión y el Síndrome Obsesivo Compulsivo (SOC). 
Investigadores de la Cleveland Clinic, Massachusetts General, Escuela Médica de Harvard y Brown Medical School implantaron marcapasos cerebrales (Medtronics) en 17 personas que sufrían de depresión y les hicieron un seguimiento durante un año, y encontraron mejorías significativas en sus estados de ánimo, así como el funcionamiento social y ocupacional, mientras que 26 pacientes con SOC fueron seguidos por tres años y también mostraron "una marcada mejoría." Los resultados se presentaron en la American Association of Neurological Surgeons en Chicago, y los ensayos clínicos se programaron desde 2008. 

La mente es un espejo. ¿De qué forma los invidentes “ven” las acciones de los demás?

Por Mary Bates
10 de noviembre de 2009
Traducido por Lolimar Oropeza – Estudiante de Idiomas IUTAV

Hace diez años el descubrimiento de “neuronas espejo” en el cerebro de monos sacudió a la comunidad neurocientífica. Las neuronas espejo son células que se encienden cuando un mono lleva a cabo una tarea específica y cuando observa a otros realizar la misma tarea. Con la identificación de circuitos de igual comportamiento en células humanas, hubo mucha especulación acerca del papel que dichas neuronas jugarían en fenómenos tales como: la imitación, la adquisición del lenguaje, el aprendizaje por observación, la empatía y la teoría  de la mente.
Distintos grupos de investigación han observado indirectamente a través del uso de imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf), la actividad de circuitos de neuronas espejo en humanos, esta tecnología permite a los científicos comparar los cambios del flujo sanguíneo en áreas específicas del cerebro, en particular el comportamiento y operaciones mentales. Los experimentos usando esta tecnología han demostrado que existe mayor activación en el sistema espejo humano cuando las personas observan movimientos con los cuales están familiarizados. Por ejemplo; Los bailarines profesionales presentaron mayor actividad en los circuitos espejo cuando observaron pasos de sus rutinas de baile en comparación con los movimientos de un tipo de baile distinto.
Estudios del sistema de espejo humano también han revelado que puede ser activado por acciones sonoras, en ausencia de alguna pista visual. Mientras que la evidencia sugiere que al escuchar, se pueden activar las neuronas espejo tanto como con al mirar. Aún no está claro si los estímulos auditivos evocan las imágenes visuales que luego el sistema espejo recluta. Estos estudios no determinaron si un sistema visual funcional era un prerrequisito necesario para el desarrollo del sistema espejo.

Emiliano Ricciardi y Pietro Pietrini junto a sus colegas de la Universidad de Pisa abordan directamente este tema en su reciente ensayo en la revista The Journal of  Neuroscience. Para determinar si el sistema espejo se desarrollaba de forma normal y funcional en individuos sin experiencia visual, este grupo de investigadores realizó IRMf a sujetos sin ningún impedimento visual y a personas con ceguera congénita, quienes nunca habían tenido una experiencia visual. El equipo de resonancia se encendía mientras las personas escuchaban los sonidos de diferentes acciones manuales (tales como cortar papel con una tijera, y martillar) y como control sonidos ambientales como una tormenta.  Además de esto, se les pidió que imitaran con sus manos las mismas acciones que habían escuchado mientras estaban en el equipo de resonancia. Las personas sin impedimento visual completaron una versión visual adicional de los estímulos en los cuales vieron movimientos de las acciones que se ejecutaron con las manos y realizaron las imitaciones.
Ricciardi Pietrini y sus colegas reportaron patrones similares de activación neuronal en individuos sin impedimentos visuales cuando escuchaban y miraban acciones con las cuales estaban familiarizados. En individuos con ceguera congénita reportaron activación neuronal al escuchar dichas acciones. En comparación con los sonidos ambientales, las acciones sonoras provocaron actividad cerebral en el córtex premotor, temporal y parietal, principalmente en el hemisferio izquierdo. Todas las personas mostraron actividad neuronal en el cortex motor, premotor y somatensorial, en ambos lados del cerebro cuando se ejecutaron las acciones de imitación. La región donde coinciden las áreas que fueron activadas al escuchar los sonidos y al imitarlos es identificada como el sistema espejo. En este caso el sistema espejo era un circuito cortical que incluyó las regiones premotor, temporal y parietal en el hemisferio izquierdo.
Al escuchar los sonidos ambientales no se activó el sistema de espejo en ninguno de los dos grupos estudiados, contrario a esto, ambos grupos presentaron incremento en la actividad neuronal espejo como respuesta a sonidos que le eran familiares. Los resultados de este estudio aclaran que la experiencia visual no es necesaria para el desarrollo y funcionamiento del sistema espejo. Las personas con ceguera congénita   mostraron activación de los circuitos espejo como respuesta a las acciones sonoras en las mismas áreas del cerebro que se activaron como respuesta a los estímulos tanto visuales como auditivos en personas sin impedimentos visuales. Los autores concluyen que el sistema espejo humano también puede desarrollarse sin estímulos visuales además de ser capaz de procesar información sobre acciones generadas por otras modalidades sensoriales.
En esencia, cuando las personas ciegas escuchan las acciones de otros, usan el mismo circuito de áreas corticales del cerebro que usan las personas sin problemas visuales  cuando observan tales acciones. Esto encaja en lo que ya sabemos sobre cómo algunas regiones del cerebro son usadas para diferentes propósitos por las personas invidentes. Por ejemplo; las personas con ceguera congénita dependen de las áreas en el cortex visual para adquirir información sobre la forma de un objeto, además deben usar otros sentidos como el tacto y el oído. Tal como Ricciardi, Pietrini y sus colegas señalaron, el reclutamiento de las áreas visuales del cerebro para el reconocimiento no visual en personas ciegas de nacimiento indica que no se requiere ni la experiencia visual ni la imagen visual para formar una representación abstracta de los objetos.

Relación de la variación genética del receptor de oxitocina con la empatía y el estrés.

Variación genética asociada con la empatía individual y los niveles de estrés.
Science Daily. 17 de noviembre de 2009
Traducido por: Lolimar Oropeza (Estudiante de Idiomas Modernos - IUTAV)
     Un grupo de investigadores ha descubierto una variación genética que podría influir en nivel de empatía de una persona y en la forma como esa persona reacciona ante el estrés. En un primer estudio, una variación en el receptor de la hormona/neurotransmisora llamada oxitocina fue vinculada a la capacidad que tienen las personas de deducir el estado mental de otros. Curiosamente esta misma variación genética también está relacionada con la reacción ante el estrés. Estos resultados podrían tener un impacto significativo al sumarse al conjunto de conocimientos sobre la importancia de la oxitocina y su relación con enfermedades como el autismo y los niveles nocivos de estrés.    

     Sarina Rodrigues, una profesora asistente de psicología en la Universidad Estatal de Oregón y Laura Saslow, una estudiante graduada en la Universidad de California, Berkeley, publicaron sus hallazgos sobre este tema en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)”. Rodrigues afirmó que esta hormona ha sido vinculada significativamente con la afiliación social y con la reducción de los niveles de estrés. La oxitocina es un péptido segregado por la glándula pituitaria y controlada por el hipotálamo en el cerebro, también conocida por su papel en la reproducción (es importante para el trabajo de parto y para la lactancia materna), además de ser asociada con el reconocimiento social, la unión de parejas, la disminución de las respuestas emocionales negativas, la verdad y el amor. La profesora Rodrigues quien ha conducido estudios sobre el estrés en los seres humanos, realizó un estudio en 200 estudiantes universitarios de diversas razas y géneros, los participantes respondieron algunos cuestionarios y formaron parte de algunas sesiones de laboratorio.
     Las personas poseen una de las tres combinaciones de esta variación genética natural del receptor de la oxitocina, todas heredan una copia de este gen de parte de cada progenitor, por lo tanto, las tres posibles combinaciones etiquetadas son: alelos AA, AG y GG. El grupo genes de los AA y AG no fueron estadísticamente diferentes, así que fueron agrupados y comparados en cada estudio con el grupo de los GG.
     Rodrigues señaló que en cada ensayo se realizó una prueba estándar de reacción ante el estrés, la cual incluía ruidos escuchados directamente desde auriculares después de un conteo reflejado en una pantalla. La frecuencia cardiaca fue monitoreada a través de sensores a lo largo de cada sesión de laboratorio. En resumen se encontró que por lo general, las mujeres fueron más susceptibles a las pruebas de estrés, pero que ambos (tanto mujeres y hombres) pertenecientes al grupo del alelo GG mostraron un bajo incremento en la frecuencia cardiaca durante cada actividad en comparación con la frecuencia medida al principio de cada sesión de laboratorio.
     Uno de los estudios utilizados para medir la empatía incluyó la prueba “Lectura de la mente en los ojos (LMO)”, creada por Simon Baron Cohen (primo del actor y comediante Sacha Baron Cohen). Rodrigues declaró que esta prueba es usada comúnmente para distinguir la forma como los individuos pueden colocarse en el lugar de otras personas y sentir empatía, debido a que se mide qué tan bien puede el participante inferir el estado emocional de alguien a través de sus ojos. De acuerdo a lo señalado por la profesora Rodrigues, las mujeres llevan mejor a cabo esta prueba que los hombres, pero, se encontró una marcada diferencia en ambos sexos basada en la variación genética. Aquellas personas pertenecientes al grupo GG tuvieron 22.7% menos probabilidad de cometer errores al realizar la prueba “Lectura de la mente en los ojos (LMO)”
     Según la profesora, “la investigación anterior demostró que las personas con autismo reflejan menor puntuación en la medición de la empatía disposicional y conductual,  pero que, un aerosol nasal con oxitocina incrementó la puntuación en estas áreas. Nuestro estudio le otorga crédito a la afirmación de que esta variación genética de oxitocina influye en el proceso emocional y otras conductas orientadas”. Sin embargo,  advirtió que no se debe sacar conclusiones de los resultados del estudio, debido a que las características de este grupo no deberían ser trasladadas a cada individuo, porque hay muchas personas pertenecientes al grupo AA o AG quienes son empáticos y compasivos.
     “Yo misma realicé la prueba y a pesar de que no soy del grupo GG, me gustaría pensar que soy una persona compasiva y empática. Estos descubrimientos pueden ayudarnos a entender que algunos de nosotros nacimos con una tendencia a ser más empáticos y más sensibles al estrés que otros, además, deberíamos establecer contacto con aquellos que están naturalmente separados de las personas debido a la conectividad social y a los beneficios de pertenencia de cada uno.
     Natala Garcia, Oliver P. John y Dacher Keltner, junto a la Universidad de California en Berkeley contribuyeron con esta investigación la cual fue financiada por el Instituto Metanexus y el Greater Good Science, los estudios se llevaron a cabo en el laboratorio de Dacher Keltner.