12 octubre 2006

La ubicación del libre albedrío en el cerebro

En su libro "La búsqueda científica del alma"(1) el premio Nobel Francis Crick se pregunta: ¿dónde podría localizarse el libre albedrío en el cerebro? Dice Crick:

"Naturalmente, supone interacciones entre diver­sas partes del cerebro, pero no resultaba irracional pensar que podría intervenir especialmente una parte del córtex. Podría esperarse que éste recibiera informaciones de los niveles más altos de los sistemas sensoriales y que interviniera o alimentara los niveles más elevados, de planificación, del sistema motor."
"En ese momento descubrí un informe de Antonio Damasio y sus colaboradores sobre una mujer con una cierta lesión ce­rebral(2). Tras la lesión, la paciente aparentó una gran falta de respuesta. Se quedaba tumbada en la cama con una expresión despierta. Podía seguir a la gente con los ojos pero no hablaba espontáneamente. No daba ninguna respuesta verbal a ninguna pregunta que se le planteara, aunque parecía entenderlas por el modo en que movía la cabeza a modo de respuesta. Era capaz de repetir palabras y frases pero sólo con mucha lentitud. En resumen: presentaba muy pocas reacciones, muy limitadas y bastante estereotipadas."
"Al cabo de un mes, se había recuperado mucho. Había sido capaz de seguir conversaciones pero sin intervenir dado que no había tenido “nada que decir”. Había tenido la «mente en blanco». Inmediatamente pensé: «Ha perdido su voluntad.» ¿Dónde estaba la lesión? Resultó que la lesión se encontraba en algún punto o cerca de la región conocida como «surco anterior del cíngulo», al lado del área 24 de Brodmann."
"Un día anuncié a Pat Churchland y a Tem Sejnowski que ¡se había descubierto la sede cerebral del libre albedrío! Estaba situada en, o cerca de, el cíngulo anterior. Cuando discutí el asunto con Antonio Damasio, descubrí que también él había llegado a la misma conclusión. Me puso al corriente de algunas conexiones anatómicas de esa región ce­rebral. Presenta unas fuertes conexiones con el área corres­pondiente de la otra mitad del cerebro: normalmente tenemos una sola voluntad en un momento dado, aunque, como ya hemos visto, los cerebros divididos pueden tener dos."
1 Crick, Francis. La búsqueda científica del alma, Debate, Barcelona, 2003, págs. 333-334
2 Damasio, A. R., Y Van Hoesen, G. W. (1983). «EmotionaI disturbances associated with focal lesions of the limbic frontal lobe», en K. M. Heilman y P. Satz (eds.), Neuropsychology of Human Emotion, Nueva York, Guilford Press